Una despedida especial para José Fernández

Buscaba las palabras para expresar la tristeza que se ha apoderado de Miami por la trágica muerte del Pitcher estrella de los Marlins, José Fernández. No es fácil encontrarlas, porque no es solo un ídolo, es un joven que apenas comenzaba su vida (24 Años) y con un futuro que se vislumbraba espectacular. Como madre es imposible encontrar una explicación a una pérdida como esta ya que en cada joven vemos a nuestros hijos. Pero en mi búsqueda de cómo transmitir lo que todos sentimos. me encontré con esta despedida de un fanático donde no falta ni sobra palabra. Es realmente una despedida especial para José Fernández, esta que generosamente publicó Univisión en su página web, en la sección de Deportes y que aquí compartiremos con ustedes.

 

La despedida de un fanático: “José Fernández, me quedo con todas las alegrías que me regalaste”

El pitcher cubano muerto en un accidente de lancha este domingo era su ídolo. Lo fue a ver en 15 de las 16 salidas que tuvo el lanzador al terreno en la temporada 2016. “Ahora estás en el Salón de la Fama más grande que existe”, le escribe.

Daniel Álvarez Montes

Por: Univision

Publicado: sep 26, 2016 | 09:09 AM EDT

 

Daniel Álvarez Montes (*)

Despertar en la mañana de este domingo 25 de septiembre con la lamentable noticia del fallecimiento de José Fernández en un accidente marítimo, ha sido uno de los momentos más dolorosos de mi vida.

A “Joseíto” lo empecé a seguir en el 2012 cuando estuvo en el juego de Futuras Estrellas en Kansas City. Algunos meses después, ese joven lanzador cubano hizo su debut en el Citi Field de Nueva York. Ese
día, el mundo de Las Mayores vio nacer a una estrella.

En una firma de autógrafos el 27 de agosto de 2016. Daniel Álvarez Montes

En una firma de autógrafos el 27 de agosto de 2016. Daniel Álvarez Montes

Recuerdo como si hubiera sido ayer la primera vez que lo vi lanzando en vivo… El viernes 2 de agosto de 2013 asistí con mi papá, mamá y hermano al Marlins Park para ver a los peces enfrentarse a los Indios de Cleveland. Horas antes del juego, nuestro amigo Juan Pablo Galavis nos pudo ayudar a conseguir los tickets para asistir al compromiso. Al ver el mensaje con la confirmación, cerré el puño y celebré mucho, pues sabía que estábamos a punto de ver un gran espectáculo.

Mi familia no estaba tan convencida de ir, pues al día siguiente volvíamos a Caracas y aún teníamos compromisos por delante, pero acordamos que nos quedaríamos en el juego hasta que Fernández terminara su actuación. Para mi fortuna y la de todos los presentes, Joseíto lanzó una joya en la que abanicó a 14 bateadores y no permitió carreras. Los aplausos fueron infinitos, la ovación fue tremenda.

Mi primera camisa con el número y nombre de José Fernández. Daniel Álvarez Montes

Mi primera camisa con el número y nombre de José Fernández. Daniel Álvarez Montes

Momentos antes de comenzar la acción, me acerqué hasta el jardín derecho, donde él solía hacer sus calentamientos previos al juego. Yo cargaba una franela negra con su número y en algún momento de su preparación, el lanzador me miró, me di media vuelta, apunté al 16 en mi espalda, me volteé de nuevo y con mi mano derecha lo saludé, le deseé suerte y posteriormente, él me saludó e hizo un gesto afirmativo con su cabeza. A partir de ese momento, se convirtió en mi ídolo. Me fui a mi silla, él a su “oficina”, el montículo, lo demás quedó para la historia y terminó de convencerme.

Meses después, fue nombrado como novato del año de la Liga Nacional, un 11 de noviembre, otra fecha inolvidable.

En la siguiente temporada me tocó seguir desde Venezuela sus actuaciones hasta que llegó la triste noticia de que él iba a ser operado en su brazo de lanzar, una cirugía que lo dejó más de un año fuera de los terrenos.

Cuando yo supe que me iba a mudar a Miami, de inmediato pensé en los Marlins, pero especialmente en José, en que iba a hacer todo lo posible para estar en el juego de su regreso, y así fue.

El día de su regreso, luego de la operación del codo. Daniel Álvarez Montes

El día de su regreso, luego de la operación del codo. Daniel Álvarez Montes

El 15 de junio de 2015, el mismo Fernández anunció en televisión que el 2 de julio de ese año, iba a regresar. No pasaron 24 horas y ya tenía mis entradas y todo listo para verlo en su vuelta.

El día llegó: Admito que entre el 1 y 2 de julio pude acumular muy pocas horas de sueño, quizás ni siquiera pude dormir, pues la emoción y la ansiedad eran algo más grande que yo. Desayuné en mi casa, dejamos a mi papá en su oficina y a las 10 de la mañana de ese jueves (el juego era a las 12:10), mi hermano Santiago y mi gran amigo, Alejandro Bujanda, llegamos al parque de la Pequeña Habana para el gran regreso.

Apenas se abrió la puerta principal, entré al estadio y sentí algo distinto y difícil de describir, estaba cumpliendo un sueño. Como aquella primera vez, me dirigí al bullpen para verlo prepararse, esta vez un poco más cerca y con más compañía.

Mi primera foto junto a mi ídolo. Daniel Álvarez Montes

Mi primera foto junto a mi ídolo. Daniel Álvarez Montes

El comienzo fue duro, los Gigantes de San Francisco, en ese momento los campeones, picaron adelante con dos carreras en la misma primera entrada. En el quinto inning, con 81 pitcheos en su cuenta, estaba la duda de si Fernández saldría a batear. Así lo hizo, enfocado y sabiendo que tenía que empezar la reacción de su equipo.

Al segundo envío que le lanzó Matt Cain en ese turno, José hizo un swing en el que le puso el corazón y el resultado fue un jonrón por el jardín izquierdo. Al principio no tuve palabras, solo saltaba y gritaba de la emoción, abracé a mi hermano y a Alejandro, en el momento más maravilloso que me ha regalado el béisbol, ver un cuadrangular de mi ídolo, pitcher, no un slugger.

Los Marlins reaccionaron de forma inmediata y pudieron llevarse la victoria, en uno de los juegos más memorables que recordaremos todos los aficionados que estuvimos ahí.

El primer autógrafo que me dio. Daniel Álvarez Montes

El primer autógrafo que me dio. Daniel Álvarez Montes

En este 2016, de sus 16 salidas en la temporada regular en Miami – como el 16 de su número -pude asistir a 15 de ellas, incluyendo la primera en abril contra Detroit y la última el pasado martes 20 contra los Nacionales, pero también debo sumarle aquella del entrenamiento de primavera contra los Yankees, así que en total, asistí al estadio a verlo en 16 oportunidades.

Me siento afortunado, privilegiado e incluso bendecido por haberlo visto lanzar. Para eso debo agradecer a mis padres, a mis amigos que me acompañaron y a Yiky Quintana, narrador del circuito de radio en español de los Marlins, él ha sido una persona muy especial y a quien le agradezco por su gentileza y ayuda para poder disfrutar de los juegos de Fernández en el estadio.

En julio de este año, luego de una apertura contra los Rojos de Cincinnati, mis amigos Valentina Martínez, Valeria Atencio y Erick Díaz, nos quedamos en el estadio al finalizar el juego. Para mi sorpresa, Fernández se acercó a los fanáticos que estábamos presentes en la salida del club house y cada uno, incluyéndonos, nos fuimos a nuestras casas con un autógrafo, una foto y un gran recuerdo de su gentileza.

Le pude decir, en tono sarcástico y bromista, “cualquiera cree que estás cansado luego de lanzar ocho ponches en seis innings, casi nada.” Él respondió con una sonrisa, esa que lo caracterizaba y con la que transmitía tanta alegría. Un mes después tuve la oportunidad de tomarme una foto con él, (muy particular, por cierto) en un supermercado del área de Westchester, Miami. Estreché su mano, nos saludamos y sonreímos.

Esta vez me firmó una camisa. Daniel Álvarez Montes

Esta vez me firmó una camisa. Daniel Álvarez Montes

Pensaba ir este lunes 26 al estadio para despedirlo en la temporada, posiblemente su última apertura en casa, pero lo que menos imaginé es que el pasado martes 20, sería una despedida para siempre.

En su último inning, Fernández se vio en problemas ya que el juego estaba por la mínima diferencia y las carreras del empate y la ventaja, estaban en circulación por los Nacionales de Washington. Con dos outs en la pizarra y más de 100 lanzamientos encima, José retiró a quien en ese momento era el líder bate en todo el béisbol, Daniel Murphy. Lo hizo de manera espectacular y al llegar al dugout, fue recibido por todos su compañeros, especialmente Barry Bonds, quien lo abrazó y lo besó como si fuera su propio hijo. Así lo sentía el poderoso ex bateador, líder en jonrones de todos los tiempos.

José en su "oficina", donde trabajaba duro. Daniel Álvarez Montes

José en su “oficina”, donde trabajaba duro. Daniel Álvarez Montes

Me quiero quedar con esa imagen, con ese recuerdo, con garra, gallardía, coraje, valentía, entrega, pasión y amor por sus amigos, compañeros de equipo, su familia y especialmente, por la vida. José Fernández nos enseñó que luchar por libertad, envuelve a todo aquel que sale de su país para tener una vida mejor. Nos demostró que con trabajo fuerte, limpio y correcto, cada sueño se puede cumplir, por difícil e imposible que parezca.

Pienso que la mejor manera de honrarlo es tomando cada día nuestras vidas como un juego más, uno en el que hay que entregarlo todo, disfrutarlo y hacer como él decía: “Darle a mi equipo el chance de ganar.” Nuestras familias son nuestro equipo de siempre y por ellos tenemos que entregarlo todo.

A sus familiares, su madre, Maritza, su abuela, Olga, su novia, quien espera una niña, amigos y compañeros de equipo, solo puedo acompañarlos en su dolor, enviar mis condolencias, mi abrazo solidario y llevarlos en mis oraciones.

Es increíble como la partida de una persona con la que uno no tiene una cercanía familiar o una amistad, puede golpear tanto a quienes lo admirábamos. Pero eso fue lo que causó con su talento, carisma, cariño y entrega a todos los fanáticos.

A José: Me quedo con todo lo bueno, todas las alegrías, lecciones y momentos inolvidables que me regalaste, a mi y a todos los que te seguimos. Este es mi homenaje para ti. Ahora estás en el Salón de la Fama más grande que existe, Dios te llamó para el juego más importante y no podía haber otro para abrirlo sino tú. Eres un Ángel.

Descansa en paz, José Fernández.

(*) Estudiante, 19 años.