Museo de los Derechos Humanos y Civiles

Este es quizás uno de los lugares del centro de Atlanta que más me ha impresionado. Es historia y sin embargo yo visité los Estados Unidos cuando aún se discriminaba a las personas y se cercenaban sus derechos por el color de su piel, algo que para mí era muy difícil de entender viniendo de Venezuela, donde no existían esas diferencias tan extremas.

Entrar al museo de los Derechos Humanos fue como viajar al pasado, a un pasado terrible que nos llena de vergüenza y de un dolor profundo, pero al mismo tiempo nos llena de orgullo al ver de la manera que estos hombres y mujeres valientes,  lucharon junto a Martin Luther King por acabar con esa absurda discriminación, sin importar el color de la piel porque los unía una sola meta. Finalmente la  alcanzaron y hoy por hoy las leyes son iguales para todos, o al menos así lo dice la Constitución de los Estados Unidos de América, aunque personas como el Sheriff Joe Arpaio, parecieran no haberla leído jamás. Los documentos, las grabaciones, los discursos, todo el material que este museo nos muestra es muy doloroso y vergonzoso. Es la muestra de un karma que de alguna manera estamos pagando. Es historia y a la vez está aquí, con nosotros, lo podemos ver y palpar. Siento que cualquiera que entre a este espacio del pasado no muy lejano, podrá sentir casi en carne propia el sufrimiento de esa gente que fue humillada y vejada sin razón alguna, y de alguna manera, al salir de allí, tratará de ser una mejor persona para limpiar un poco de ese karma que antes mencioné y del que indirectamente también somos culpables.

La pesadilla aún no termina y la lucha sigue

Es una lástima que aún exista la discriminación en muchos países, no solo por el color de la piel sino por el género,  la religión, la preferencia sexual y por muchas otras cosas. Cuando todos logremos entender que somos hijos de un mismo Dios, que no importa como lo llames, Jesús, Alá, Buda, Mahoma, Mesías, Krishna, que es simplemente el amor puro, la perfección, y que todos descendemos de él y a él deberíamos regresar, solo ese día el mundo será un mejor lugar en el que cada uno de nosotros podrá encontrar finalmente el sueño del que hablaba Martin Luther King Jr..

 

 

Cortesia de

Published on Jan 30, 2013

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